La nueva biblioteca del CRIM

Publicado Noticias por @pruebasuser

En este espacio damos una buena noticia para la sociedad morelense: la ampliación y modernización de la biblioteca Francisco López Cámara.

Estamos convencidos de la importancia de las iniciativas culturales de retorno de la presencialidad en condiciones sanitarias óptimas y el papel que estas iniciativas aportan en la reconstrucción de una nueva normalidad más sana. En este sentido resaltamos la importancia y el papel que juega la cultura, específicamente las bibliotecas como espacios de encuentro y fomento a la lectura. También reflexionamos sobre el territorio que ocupamos como universitarios dentro de un área natural protegida y nuestra propuesta de restauración ecológica al impacto sobre el territorio; finalmente hacemos públicas las acciones que estamos emprendiendo para participar en la necesaria restauración ecológica de un espacio intervenido desde tiempo atrás.


Si usted tiene un pan y yo tengo un euro, y yo voy y le compro el pan, yo tendré un pan y usted un euro, y verá un equilibrio en ese intercambio, esto es, A tiene un euro y B tiene pan, y a la inversa, B tiene el pan y A el euro. Este es, pues, un equilibrio perfecto. Pero si usted tiene un soneto de Verlaine, o el teorema de Pitágoras, y yo no tengo nada, y usted me los enseña, al final de ese intercambio yo tendré el soneto y el teorema, pero usted los habrá conservado. En el primer caso, hay equilibrio. Eso es mercancía. En el segundo, hay crecimiento. Eso es cultura.

Michel Serres


Por qué es importante hoy promover el crecimiento de las bibliotecas

El lugar donde viven y se dejan hojear los libros, las bibliotecas, son siempre una buena noticia y si son públicas mejor, porque al tener sus puertas abiertas, dan la posibilidad real a cualquier persona que lo desee, de encontrar y entrar en otros mundos: científicos y humanísticos (donde vive el pensamiento analítico y crítico), literarios, artísticos, míticos y fantásticos (donde habita el pensamiento creativo). Es uno de los recursos que nos abre la posibilidad de pensar en un mundo diferente y mejor al que hoy habitamos.

El reciente confinamiento debido a la pandemia de SARS-COV2 aceleró, en una buena parte de la población (aunque no la mayoría), nuestras conexiones virtuales; hoy estamos ante una situación de intensificación del uso de recursos tecnológicos en internet que complementa, inevitablemente, la materialidad del papel y la presencialidad. También sabemos que los libros físicos siguen y seguirán existiendo en nuestras culturas. Las bibliotecas hoy deben ser mucho más que un conjunto de anaqueles con libros y personas que cuiden los espacios silenciosos; deben ser espacios más amigables; los libros pueden revivir en nosotros las voces de nuestros autores entrañables enriqueciendo el capital cultural de todos los que así lo deseen. Y por eso las bibliotecas deben participar también en todas las iniciativas de fomento a la lectura.

A estos espacios bibliotecarios se deben integrar las nuevas tecnologías con conexiones de alta velocidad que permitan el acceso a los recursos de la red global de manera gratuita e inmediata, así como a las asesorías y capacitaciones que permitan su mejor aprovechamiento. La universidad pública debe extender a la sociedad, como una de sus obligaciones centrales, los beneficios de la cultura –de eso se trata en buena medida la difusión y la divulgación–. Por todo esto, una nueva biblioteca, actualizada y funcional, es, sin duda, una buena noticia.

Las bibliotecas, nos lo ha recordado recientemente la entrañable Irene Vallejo, son parte central de la cultura humana:

… había una cierta necesidad de zambullirse en una historia que nos alejase un poco de la situación angustiante del presente y, quizás, por eso, más propensión a elegir un libro grueso y con una promesa de tantas horas de lectura por delante, que en otras circunstancias, quizás no se hubiera producido. Pero además está esa dimensión de que el libro, en realidad, habla de cómo la literatura, los relatos, los versos, nos ayudan en los momentos de preocupación, de tragedia y de calamidad y nos encontramos en esa misma situación. De alguna manera, la forma en la que la gente se refugió en los libros en esta pandemia demostró lo que “El infinito…” (Vallejo, 2019) […] quería defender: que al final nosotros salvamos los libros para que los libros nos salven a nosotros. En el mundo de hoy, después de haber vivido una de las tragedias sanitarias más graves de la modernidad, tenemos la oportunidad de tomar conciencia de nuestra responsabilidad como especie en el cambio climático y repensar nuestros rumbos equivocados. (Vallejo en: Maraboto, 2021)


El Campus Chamilpa y el corredor ecológico Chichinautzin

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Fuente: Semarnat

Fue en la década de los sesenta del siglo XX que en Morelos se llevó a cabo la construcción de las primeras instalaciones de lo que hoy es la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).  En las tierras comunales donadas por el pueblo de Chamilpa, al norte de Cuernavaca, se construyeron dos de los edificios que iban a ser destinados originalmente al Colegio Militar; afortunadamente terminaron siendo reasignados a la Universidad de Morelos.

Por aquellas épocas, no teníamos tanta conciencia del daño ambiental provocado por la huella humana. Fueron los estudios científicos que nos volvieron conscientes del daño ecológico y sus efectos negativos en todo el planeta. Sin duda, también la construcción y ampliación progresiva de lo que hoy conocemos como el Campus Chamilpa de la UAEM, fue impactando negativamente las zonas habitadas previamente por bosques y muchas especies de fauna local. Al mismo tiempo, el crecimiento poblacional fue incrementando las necesidades educativas de la región propiciando la urbanización acelerada del espacio.

En 1980 la UNAM, en convenio con la UAEM, instaló el Centro de Fijación de Nitrógeno (hoy Centro de Ciencias Genómicas), inaugurando lo que posteriormente sería el Campus Morelos de la UNAM. [1]

Sabemos ya que toda acción humana deja una huella no deseada en el medio ambiente. Gracias a los estudios científicos, sociales y humanísticos, hemos tomado conciencia de la necesidad de replantearnos nuestro “estar en el mundo” y nuestra relación con el medio (Arizpe, 2019). Muchas investigaciones se han realizado al respecto y la UNAM ha sido una de las entidades públicas más activas en la defensa del territorio cuestionando nuestra estancia destructiva en el planeta.

El 30 de noviembre de 1988 se decretó la protección del área de flora y fauna del Corredor Biológico Chichinautzin, dejando dentro del área protegida, la zona ya urbanizada en la que se construía la sede del CRIM, inaugurada en agosto de 1989. En ese entonces, lo que hoy es el jardín sur, donde se construye la nueva biblioteca, no contaba con vegetación alguna y se sembraron especies exóticas (ni endémicas, ni nativas).

Desde el punto de vista ecológico, las acciones de reducción del impacto negativo generado por dicha situación, deben retomar las nuevas concepciones de restauración ecológica, donde las especies nativas y endémicas pueden generar fuertes relaciones de interacción entre especies de fauna y flora locales.

La biblioteca del CRIM

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Al inicio de la presente administración, se tomó conocimiento de la solicitud de construcción de instalaciones dedicadas a una biblioteca del CRIM (Francisco López Cámara) que había sido generada por la administración anterior y a la que se dio seguimiento. Finalmente, se gestionaron los recursos financieros y se obtuvo la constancia de no afectación arbórea.


Plan de restauración ecológica (in situ)

Con base en lo anterior, y el hecho de que en el CRIM trabajan varios y varias académicas expertas en temas medioambientales y específicamente de restauración ecológica –“… proceso de asistencia en la recomposición de un ecosistema que ha sido degradado, dañado o destruido” (ver Aronson et al., 2006; SER, 2004) –, se planteó la oportunidad de resolver el problema del impacto ambiental generado desde hace décadas (como se mencionó anteriormente, la vegetación ahí presente no era ni nativa ni endémica, y por lo tanto, no se recuperaron las interacciones que anteriormente existían con la fauna local).



Mediante un programa ad hoc de restauración ecológica encabezado por la Dra. Eliane Ceccon y apoyado con la formación de un Comité de trabajo local, se devolverán a los jardines del CRIM especies nativas que restauren las interacciones y características funcionales  de un ecosistema natural (mamíferos, reptiles, insectos, aves, etc.) utilizando árboles de rápido crecimiento que producen flores y frutos (colorín, cazahuate amarillo, ceiba o pochote, ciruelo, flor de mayo y amate) y la creación de jardines polinizadores que integrarán sistémicamente el plan de restauración.


Bibliografía

Arizpe, L. (2019). Cultura, transacciones internacionales y el antropoceno. UNAM-CRIM.  https://doi.org/10.22201/crim.9786073018630.2019

Aronson, J., Clewell, A. F., Blignaut, J. N., y Milton, S. J. (2006). Ecological restoration: A new frontier for nature conservation and economics. Journal for Nature Conservation 14(3-4), pp. 135-139. https://doi.org/10.1016/j.jnc.2006.05.005

Maraboto, E. (4 de abril de 2021). Télam Digital. Entrevista a Irene Vallejo. "Salvamos a los libros para que los libros nos salven a nosotros" en: https://www.telam.com.ar/notas/202104/549614-irene-vallejo-infinito-junco-historia-libros-bibliotecas.html

Secretaría de Desarrollo Sustentable. (2021). Constancia de no afectación arbórea. https://www.crim.unam.mx/media/CNA-Proy.-CRIM-2022.pdf

SER. (2004). The SER primer on ecological restoration. Society for Ecological Restoration, Science and Policy Working Group. https://www.ser-rrc.org/resource/the-ser-international-primer-on/

Vallejo, I. (2019). El Infinito en un junco: la invención de los libros en el mundo antiguo. Ediciones Siruela.


1El Campus Morelos de la UNAM hoy está integrando por seis entidades académicas, cinco ubicadas dentro de este campus Chamilpa: Centro de Ciencias Genómicas, Instituto de Biotecnología, Instituto de Ciencias Físicas, la Unidad Cuernavaca del Instituto de Matemáticas y el Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias. En Temixco se encuentra el Instituto de Energías Renovables.